Magos y alquimistas

Tratado de fotografía 1888

“Después de los preliminares, y antes de entrar en materia, indicaremos los objetos indispensables al que quiera dedicarse a este arte. Ocupan el primer lugar el trípode, cámara oscura y el objetivo. Vienen después los accesorios siguientes: placas sensibles o películas para clixés, un farolito con cristal encarnado o verde, cuatro o más cubetas de cartón vidrio o porcelana, una probeta graduada para medir los líquidos, unas balanzas con sus pesas, varios embudos, frascos y papel para filtros, un ganchito de plata o de cauchú, un depósito para lavar los clixés, un caballete para escurrir los mismos, prensas o chasis para positivos, calibre para cortar las pruebas, rascleta de cauchú, etc. etc.”

Probablemente mi querido Santiago no recuerde este regalito que me hizo ya hace unos cuantos años y que guardo como oro en paño. De vez en cuando lo abro, lo repaso, me detengo en sus descripciones de procesos químicos. Cuando pienso en las lecciones de este Tratado de Fotografía, un “librito útil a los que se dedican al arte fotográfico”, que se imprimió a finales del siglo XIX, no puedo evitar sonreír pensando en aquella época en la que los fotógrafos eran mitad magos, mitad alquimistas.


This booklet is a copy of an old photography book, printed at the end of the nineteenth century. It was a present of one of my best friends and I feel it´s a kind of treasure. It makes me smile imagining those photographers who were magicians and alchemists in some way.

This week – El café de los viernes

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Como todos los viernes, hacemos una pausa para tomarnos un café con Sonambulistas y con cada vez más blogs y amigos que se pasan por aquí. Las empresas van a institucionalizar, a este paso, el café de las mañanas de los viernes. Y harían bien, creo yo. Está demostrado que un buen ambiente laboral incrementa la productividad. Y la felicidad de los trabajadores, añado. Y sé mucho de clima organizacional, os lo aseguro.

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